sábado, 29 de agosto de 2009
EL ARTE DE HABLAR
“No hay segunda oportunidad para causar una buena primera impresión”.
Todos los días estamos obligados a hablar a nuestros superiores, pares, subordinados, clientes o proveedores. Por eso, es fundamental saber cómo las palabras influyen en las relaciones laborales y personales.
El lenguaje oral es el medio de comunicación por excelencia, para conversar, disertar, negociar, atender clientes (seller coaching ) y telemarketing, enseñar, dar exámenes orales, exponer ante un medio de comunicación, en juicios orales, conferencias o presentaciones comerciales.
Se puede saber el contenido (el qué), pero si no se sabe expresarlo oralmente (el cómo), el mensaje estará incompleto.
La comunicación es la habilidad más importante en la vida, así lo afirma Stephen Covey, autor del bestseller “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”.
Muchas investigaciones demuestran que el 85% de nuestro éxito depende de nuestras habilidades de relación y comunicación.
Recuerden que:
“Saber expresar una idea, es tan importante como la idea misma.”
Desde ya. Hablar mal lleva al fracaso cualquier proyecto, mientras que hacerlo bien convierte cualquier discurso en creíble, y otorga una impresión de seguridad y cultura. Además:
• Hablar bien jerarquiza cualquier profesión.
• Hablar bien da éxito y optimiza las relaciones interpersonales.
• Hablar bien es una habilidad siempre bienvenida en cualquier ámbito.
lunes, 24 de agosto de 2009
NETIQUETTE
¿Qué es Netiquette?Es un término que surgió en las comunicaciones en Internet, principalmente relacionado con el envío y recepción de correo electrónico. El término viene de la contracción de dos palabras de origen inglés:Net (Red, que con mayúscula inicial es el término familiar de para Internet)Étiquette (etiqueta, en el sentido de “educación”)Netiquette es un conjunto de reglas de comportamiento aceptables en la Red, las cuales son necesarias si queremos que el desarrollo de Internet sea acorde con el respeto a la Persona Humana. A pesar de su origen estas reglas pueden aplicarse a las nuevas herramientas de comunicación tales como: la conversación en línea (“chat”), la comunicación por voz (“e-phone”), etc.Cuando entramos en una nueva cultura – y el Ciberespacio tiene su propia cultura – estamos sujetos a cometer errores; se pueden ofender a otras personas sin quererlo o se puede malinterpretar lo que otros dicen. Si seguimos algunas reglas básicas de convivencia, la probabilidad de cometer dichos errores será menor y por tanto estaremos más capacitados para promover una sana convivencia en líneaPara qué sirve? *Ser mejor comprendido (o no ser malentendido) *Utilizar los recursos de la Red más juiciosamente (y que sigan alcanzando para todos) *Hacer la vida más agradable, útil y provechosa en el espacio electrónico.
LAS FUTURAS TARJETAS DE VISITAS
Enrique Dans expone su opinión sobre las tarjetas de visita y las nuevas soluciones tecnológicas del tema en "Un apretón de manos".Lo reproduzco completo a continuación:"Veo en Smart Mobs un proyecto del MIT que interpreto como los primeros pasos de un dispositivo, del que había oído hablar hace mucho tiempo a algún amigo, que permite intercambiar una tarjeta de visita electrónica mediante un simple apretón de manos. Se llama iBand y, como digo, no me parece interesante por el dispositivo en sí, que se me antoja aparatosísimo, cantoso e incómodo, sino por la idea que tiene detrás. Tampoco me resulta interesante la tecnología que utiliza, infrarrojos, creo que habría opciones mucho mejores. Pero la idea de intercambiar información personal (todo lo que contiene una tarjeta de visita más, tal vez, una pequeña foto para ayudar a que se acuerden de quien eras tras una reunión en la que conoces a un montón de gente) mediante un dispositivo de transmisión sí me parece muy interesante, y de hecho intenté utilizarla en innumerables ocasiones en mi época PDA, hasta que vi que un escaso 5% de la gente que llevaba una en el bolsillo la sabía utilizar.Las tarjetas de visita son un objeto que me parece tan anacrónico y molesto como las llaves. No me molesta que alguien me dé su tarjeta, por supuesto, pero una vez que me la ha dado, "me invaden", pueblan mi mesa, mis bolsillos, mi cartera... No suelo tirarlas - me da cosa - y sólo en algunas ocasiones, cuando he tenido que pasar por la desagradable experiencia de tratar de encontrar alguna en el maremágnum de montones de tarjetas desordenadas que tengo, la paso a formato electrónico, momento en el cual el contacto "alcanza la inmortalidad" :-)Tampoco estoy seguro de la bondad de una tecnología de ese tipo: he tenido fases en las que intentaba, incansablemente, dar de alta en el ordenador todas las tarjetas que me iban entregando, y eso origina una enorme base de datos llena de contactos que no vuelves a utilizar en tu vida y se desactualizan a toda velocidad. Posiblemente, la solución estaría en intercambiar un conjunto mínimo de datos y almacenarlos en una base de datos online con vínculos a la información actualizada mantenida por cada uno, algo parecido a lo que ofrece Plaxo. La verdad es que Plaxo, que tiene una difusión razonablemente buena en el mundo profesional español, desarrolla esa función bastante bien, y hace mucho más cómodo el intercambio de información de contacto.O, puestos a tener una tarjeta de visita electrónica... ¿por qué no un intercambio de vínculos a páginas personales? O la dirección del servidor web de tu teléfono móvil, o la mismísima Google, que es lo que uso yo cuando me quedo sin tarjetas... Lo que veo claro es que la tarjeta de visita en formato "árbol muerto" empieza posiblemente a tener sus días contados..."Las tarjetas de visita tuvieron un uso muy diferente al actual. En su origen se empleaban para dejar constancia de las visitas a los domicilios. A día de hoy su uso es prácticamente exclusivo del ámbito profesional y comercial.No obstante por curiosidad es interesante conocer el significado de las dobleces en el papel de las tarjetas.En los comentarios al post de Dans más gente apunta soluciones para las nuevas tarjetas de visita, pero todavía no se ha encontrado el elemento perfecto para su sustitución. Lo que sí queda claro es que, nos guste el formato papel o busquemos un nuevo formato, las personas seguimos necesitando algo para presentarnos y además dejar constancia de una relación, aunque sea un simple intercambio de nombres y teléfonos.Y no olvidemos que en culturas como la asiática aún es muy importante a la hora de negociar presentar tarjetas de visita.
El objetivo: una conferencia memorable
Una vez escuché a un orador que ofrecía sistemáticamente una charla a los nuevos vendedores que había contratado su empresa. Habló acerca de los distintos tipos de clientes y del modo de convencerles de comprar el producto. Nunca olvidaré esa conferencia por el modo tan eficaz en que fue presentada. Desde entonces me exijo lo mismo en mis charlas. A continuación resumo mis seis reglas de oro:1- El mensaje debe ser claro para no dar lugar a malas interpretaciones.2- Se tiene que parecer convencido de lo que se dice. Hay una gran cantidad de oradores que parecen interesarse muy poco por el tema tratado.3- Hay que ser uno mismo. No hay que interpretar un papel ni copiar las maneras de otros oradores. Nunca funciona.4- La presentación debe ser personalizada. Debemos dejar translucir la personalidad de cada uno y poner su sello particular en el discurso.5- Hay que conectar con el público. La conferencia debe convertirse en un cara a cara para cada uno de los asistentes.6- Se debe informar a los asistentes del motivo de su presencia allí y de por qué deberán escucharle. En caso contrario no lo harán.
-Sea breve: no hay que olvidar que el público ha venido para escuchar a otra persona. Una presentación de un minuto es más que suficiente.-Empiece por el título o el tema de la conferencia: eso es lo que quiere oír la mayoría de las personas asistentes.-Relacione el tema de la conferencia con el público asistente: hay que explicar al público el motivo por el cual la conferencia les resulta relevante.
Las tres V: técnicas verbales
Independientemente del tipo de charla, hay tres técnicas que deberían emplearse siempre. Empleadas conjuntamente, le permitirán convertirse en un importante orador. Estas técnicas se conocen como "las tres V", y son:
¨ verbal
¨ visual
¨ vocal.
Técnicas verbales:
-La elaboración de un mensaje claro.-Convertir la presentación en algo relevante para el público.-Analizar a los oyentes.-Subrayar las ideas principales.-Reunir evidencias en apoyo de nuestras opiniones.-Organizar la información.-Disponer de un soporte visual para ilustrar la información verbal.-Implicar al público.-Mantener una sesión de preguntas y respuestas.La organización de la información la hará más comprensible y más persuasiva.
Técnicas visuales:
-El contacto visual con cada uno de los oyentes.-Los gestos que describan y refuercen las ideas.-Las expresiones faciales que comuniquen los sentimientos y actitudes.
Técnicas vocales:
-Elevar y bajar la voz en función del énfasis que se quiera dar.-Cambiar el ritmo para llamar la atención al público.-Emplear pausas para remarcar los puntos importantes.
“El éxito como orador viene determinado por el modo en que se emplean estas técnicas para llamar la atención del público”.
sábado, 22 de agosto de 2009
A cerca de la Imagen y Buenos Modales
A cerca de la Imagen y Buenos Modales
Un poco de historia…
La colonia en América se inició con la conquista europea a partir del S. XV, que impuso su moda en este lugar del mundo.
En pleno renacimiento, se utilizaban atuendos lujosos y bordados. Los hombres usaban trajes cortos, sombreros elegantes y zapatos con punta. Las mujeres usaban faldas que se ensanchaban hacia los pies, con grandes encajes que incluían la camisa. Debajo de esta se usa un jubón, para realzar el busto.
Luego de la Revolución Industrial, la industria textil cobró gran auge. Hubo mayor producción de telas, a precios accesibles.
El diseño de modas difiere del diseño de vestuario debido a que su producto principal tiende a quedar obsoleto después de una o dos temporadas. Una temporada está definida como otoño-invierno o primavera-verano. Se considera generalmente que el diseño de modas nació en el S. XIX con Charles Frederick Worth, que fue el primero en coser a las prendas una etiqueta con su nombre. Mientras todos los artículos de vestimenta de cualquier período de la historia son estudiados por los académicos como diseño de vestuario, sólo la ropa creada después de 1858, puede ser considerada como diseño de modas.
Durante los primeros años del S. XX, prácticamente la alta moda se originó en París y en menor medida en Londres. Las revistas de moda de otros países enviaban editores a los espectáculos.
Tal vez la revista de moda más famosa del momento era “La Gazette Du Bon Ton”, que había sido fundada en 1912 por Lucien Voguel y regularmente publicada hasta 1925, con la excepción de los años de la primera Guerra Mundial.
La segunda Guerra Mundial creó muchos cambios radicales en la industria de la moda. Después de la guerra, la reputación de París como centro mundial de la moda comenzó a declinar, y las modas de confección y manufacturación de masa acrecentaron su popularidad. Un nuevo estilo para la juventud surgió en los años 1950, cambiando el enfoque de la moda para siempre, mientras la instalación de calefacción central se expandía, lo hacía también la era de prendas de mínimo cuidado, surgiendo así textiles más ligeros y sintéticos.
Durante las últimas décadas del siglo, las modas comenzaron a cruzar los límites internacionales rápidamente. Los estilos populares occidentales fueron adoptados alrededor de todo el mundo.
El diseño de modas es el arte dedicado al diseño de modas y accesorios creados dentro de las influencias culturales y sociales, de un período de tiempo específico y con fines a lograr:
* Fin Estético: pretende crear una respuesta en quien lo observa, siendo la belleza su único eje.
* Fin Ergonómico: diseño de una cobertura en perfecta armonía con la fisiología humana, haciendo que esta mejore en uno o varios aspectos.
*Fin de la Personalidad: mediante la cobertura se sugiere un tipo de vida, inclinaciones políticas, culturales, religiosas o de carácter.
* Fin de Situación: analizando el envoltorio se sitúa al individuo en un contexto histórico y geográfico concreto.
* Fin Emotivista: mediante la imagen que se proyecta, se induce una respuesta emotiva.
En nuestra sociedad, y para el logro del crecimiento profesional dentro de las organizaciones, el cuidado de la imagen personal posee suma importancia, pues implica el conocimiento y perfeccionamiento del aspecto exterior, a través del porte, vestimenta, habla y las formas de interactuar.
El grado de formalidad en el comportamiento y el vestido depende de la actividad que se ocupa la empresa, o en la que se mueven las personas.
Por lo tanto, cuando hablamos de imagen personal, no nos referimos solamente al atuendo que se lleve, sino que es algo mas amplio, que abarca también: los rasgos físicos, posturas, y movimientos al sentarse, al caminar, al saludar, al tono de la voz, la mirada, la risa y la sonrisa, la higiene, la cortesía, la educación, etc. Podemos decir que es un estilo de vida, la forma de ser y actuar y en consecuencia, cada persona tiene la suya propia…
Las relaciones humanas no se realizan en abstracto sino en circunstancias muy concretas, de raza, sexo, edad, jerarquía, ideología, normas sociales, épocas históricas, tradiciones culturales, situaciones ecológicas y expectativas personales.
La urbanidad y los valores éticos y morales en las personas, en especial en los niños y en los jóvenes que serán los futuros constructores de una sociedad mejor en la cual todos seremos valorados como personas íntegras y seremos tomados en cuenta.
Las reglas que regulan el comportamiento humano necesitan regresar a los valores básicos, que con el tiempo han sido puestos a un lado y reemplazados por otros superficiales que acentúan más lo material que lo espiritual, y a las normas establecidas. Los buenos hábitos son considerados importantes pilares de la persona.
Las personas para comenzar a relacionarse necesitan de diferentes fórmulas, sean verbales o físicas, para expresar sus intenciones. El saludo es una forma de iniciar este acercamiento y mostrará a su interlocutor su forma de ser, además son la manera con que las personas expresan, de forma verbal y física, su disposición a entablar una “cierta relación” con el interlocutor. Se puede saludar por cortesía, aunque la persona no sea de nuestro agrado. El lenguaje empleado por una persona, no sólo denota su grado de inteligencia sino su grado de cultura y educación.
Opiniones:
Nº 1: Los buenos modales son importantes en todos los ámbitos. Una persona debe mantener una línea de comportamiento tanto en la vida diaria, como en el trabajo y para que entre todos haya cordialidad. Aunque muchas veces estos modales no los aplicamos.
Sería bueno retomar todos esos valores y buenos modales para comenzar a aplicarlos de nuevo, todo tiene que ver con la cultura ya que se transmite de generación en generación.
Respecto a los adolescentes en los que se refiere a costumbres o vestimentas, las opiniones son variadas.
Nº 2: Por un lado muchas de las costumbres no van de la mano (tanto en modales como en vestimenta) ya que a veces “están bien a la moda” y demuestran una importante decadencia en lo que respecta a modales.
Nº 3: por otro lados que los padre no les marcan límites o diferencias a los adolescentes.
Nº 4: que los chicos no tienen los tabúes que pudimos haber tenido los mayores en nuestra adolescencia, aunque estos se pasan excediendo los límites, lo cual debo admitir que los extremos no son buenos tampoco.
Nº 5: el manejo del adolescente va evolucionando como el resto de la sociedad, no se puede juzgar, ya que en nuestra época, y en nuestra adolescencia, debemos haber hecho otro tipo de cosas que por supuesto nuestros mayores nos pudieron haber tomado por rebeldes.
Conclusión:
Los buenos modales son la expresión de los mejor que cada uno tiene en su interior, para dar a los otros. Verdaderamente expresan el nivel de conciencia que tenemos hacia la dignidad nuestra y de los demás.
También son el toque distinto de la personalidad, con ellos irradiarás elegancia, naturalidad, sencillez y mostrarás tu buena educación.
Debemos tener en mente que demostrando buenos modales con los demás, conseguiremos buenas relaciones.
Fuente: informática
http://www.laguía2000.com/américa_hispana/lavestimenta-colonial
http://www.enciclopedia wilkipedia/diseñodemodas
http://htm/rincóndelvago.com/comunicación_y_relaciones_humanas.html
http://www.protocolo.org
http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/opiniónlocal1
observación (encuestas)
Trabajo realizado por la alumna A. Vanesa Bustos
CIMTE - PRADO ESPAÑOL - 2009
domingo, 16 de agosto de 2009
DIPLOMACIA: Origen de la palabra
Con frecuencia la etimología de una palabra puede decirnos mucho de su acepción. Según Monleau “diplomacia” viene del griego diploos –doble- y en ese sentido se referiría a aquello que se dobla o a aquello de lo cual se guarda duplicado. Tal es el caso de los papeles, despachos, bulas y demás documentos de los cuales se guarda original, enviándose el duplicado al destinatario. De ahí salió –en esa doble acepción- el sentido actual de diplomacia que quiere decir “servicio de los estados en sus relaciones internacionales”. Otra acepción desfigurada nos lleva a confundir diplomacia con cortesanía aparente o interesada o bien con política, dando a esta palabra el sentido de arte o traza con que se conduce un asunto o los medios que se emplean para alcanzar un fin determinado. Al diplomático le vuelcan en los diccionarios de sinónimos una carretada de vocablos; entre los muchos sentidos que Barcia da a esta palabra se encuentran los equivalentes de disimulado, astuto, sagaz, ladino.Si de los diccionarios pasamos a los tratados vemos que el tratadista español Ricardo Spatano tiene por diplomacia a la ciencia de las relaciones exteriores de los Estados y al arte de las negociaciones. En definitiva, la diplomacia es lo contrario de la guerra. Por eso en la iconografía clásica la diplomacia está representada por una majestuosa mujer que ciñe su frente con una corona de laureles, que pisa trofeos guerreros destrozados.En la diestra tiene una pluma y con la izquierda sujeta un papel desplegado que dice: “mis poderosas armas son la persuasión, la sagacidad, la cautela y la sabiduría”.Es necesario, pues, formar hombres que no sólo posean condiciones de talento, de habilidad, de tacto, sino que además sepan encauzar éstas condiciones por caminos que ofrezcan mayores probabilidades de éxito. Porque si bien la ciencia es la medida de la verdad, el arte es la medida del hombre. La diplomacia es una arte en el que todo está condicionado a las cualidades y méritos de sus cultores. La historia de la diplomacia es, pues, la historia de sus grandes hombres, de sus Dosat, Temple, Torcy, Trautmansdorf, Kaunitz, Bismarck. Y ha tenido también sus mártires. Quizás el primer hombre que pagó con su vida el cumplimiento de una gestión diplomática fue Dicetas, orador tebano que floreció doscientos años antes de nuestra Era. Enviado por su patria junto a Quinto Marco Filipo, que gobernaba Calcis, para disculpar a Tebas por haberse unido a Perseo, al llegar a su destino los tebanos refugiados en Calcis, en castigo por haberse unido a los romanos, lo encerraron en una torre. Dicetas se suicidó en prisión. Existieron así mismo las mujeres diplomáticas. Por las condiciones de carácter que hay que poner a prueba; quizás no hayan sido mujeres muy afectas a la diplomacia. Sin embargo, las ha habido, y muy felices en sus gestiones. Tal es el caso de Renée du Bec, viuda del Mariscal de Quebriant, nombrada formalmente embajadora y acreditada como tal por Luis XIV ante Ladislao IV, rey de Polonia en 1646. Se conoce en la historia con el nombre de “Paz de las damas” al tratado de Combrai elaborado por la madre de Francisco Iº y la archiduquesa de los Países Bajos, tía de Carlos V, en calidad de plenipotenciarios.El caso más curioso de la historia de la diplomacia fue el de Eon de Beaumont, en el siglo XVIII. Después de haber servido en los ejércitos de Luis XV fue nombrado por este monarca su agente secreto, primero en San Petesburgo y después en Londres. Secretario de la embajada del duque de Invernáis, puso en juego tales condiciones de simpatía y don de gentes que el rey Jorge III lo honró con la misión de ser él en persona quien llevara a Francia la ratificación del Tratado de Paz. Pero, siendo Ministro plenipotenciario reveló el secreto de algunos documentos, y fue destituido. Más tarde, a raíz de un ruidoso proceso entablado en 1777, se difundió que Eon de Beaumont era mujer y no varón. No teniendo nada que hacer en Londres, este curioso personaje retornó a Paris buscando que el Rey lo perdonara. Después de muchos dimes y diretes, Luis XVI le concedió una pensión; pero debía usar vestiduras de mujer. En 1791, solicitó un nuevo puesto en el ejército “son coeur se revoltait contre sa coiffe et ses jupes”. Al morir en Londres en 1810, los periódicos afirmaron que era hombre. Pero lo indiscutible es que este extraño personaje de la diplomacia poseía indudablemente altas condiciones para el oficio.Una de las normas fundamentales de la diplomacia –la cuestión de precedencia- ha originado episodios curiosos, simplemente pintorescos unos, lamentablemente trágicos otros. Según la cuestión de precedencia, todos los países son jurídicamente iguales. Pero en la práctica, ésta igualdad de derecho encuentra escollos en una desigualdad de hecho y provoca conflictos que son famosos en la historia. El más serio de estos incidentes fue el asunto de los coches en Septiembre de 1661, en Londres, con motivo de la recepción del embajador de Suecia. El embajador de España, llamado Watteville, envió su carruaje con algunos hombres de su séquito y una escolta de unos 40 sirvientes armados. El coche del embajador francés, conde d’Estrades, y la carroza que había de ocupar el nuevo embajador de Suecia se encontraban ya en el lugar de donde partiría la comitiva.En el carruaje francés iba el hijo de d’Estrades con algunos caballeros del séquito del embajador, seguido de una escolta de 150 hombres, de los cuales 40 llevaban armas de fuego. En cuanto el embajador sueco tomó asiento en la carroza real, el carruaje del representante francés trató de colocarse inmediatamente detrás. La representación española se negó firmemente a cederle la precedencia, lo que originó una verdadera batalla campal. Los franceses se lanzaron sobre los españoles espada en mano, empuñando pistolas, tratando de abrirse paso a fuerza de tiros y estocadas. Pero los españoles, enardecidos, mataron los caballos del carruaje francés, echaron al cochero del pescante y mataron al postillón. No teniendo quien los dificultara en su intento –eliminados los franceses- los españoles ocuparon el primer puesto inmediatamente después de la carroza que conducía el embajador de Suecia. Pero las cuestiones diplomáticas no terminan tan pronto. Luis XIV –el rey más poderoso de la Tierra en ese entonces- hizo temblar a Europa con su ira al tener conocimiento de lo ocurrido. Ordenó que el embajador de España en París abandonara inmediatamente el reino al mismo tiempo que ordenaba a su representante en Madrid que exigiese el castigo de los culpables y el compromiso solemne de que jamás los embajadores españoles volverían a disputar a los franceses la precedencia en las cuestiones de ceremonial. Cualquier negativa a las condiciones impuestas significaría la guerra. Por supuesto que Watteville fue sacrificado. El Marqués de la Fuente como embajador extraordinario fue a Francia a desautorizar la conducta del flamenco Watteville y a proclamar a la faz de la Tierra que el monarca español había prohibido a todos sus embajadores disputar a los representantes del rey de Francia la cuestión de la precedencia. Fue en Versalles, ante el mismo Luis XIV, donde el embajador de la Fuente dejó establecido que el valor físico era a la diplomacia lo que la ceguera a la pintura.La cuestión fue definitivamente resuelta en el Pacto de la Familia el 15 de agosto de 1761, estableciendo que en Nápoles y en Parma, donde los soberanos pertenecían a la Casa de Borbón, el embajador de Francia tendría siempre la precedencia; pero en las otras cortes, la precedencia se determinaría por la fecha de llegada, teniendo prioridad Francia en el caso de que los dos embajadores hubiesen llegado el mismo día.
Autor: Pablo Rojas Paz. Hombres y momentos de la diplomacia. Colección Oro de Cultura General. Ed. Atlántida Bs. As. 1946
Fuente informática: http://www.lasrelacionespublicas.com/diplomacia-origen-de-la-palabra-2/