martes, 16 de septiembre de 2008

PUNTUALIDAD….

PUNTUALIDAD….

“Es puntual quien llega a una cita o cumple con una obligación a la hora exacta en que se ha comprometido a hacerlo. La puntualidad, por su parte, es el valor que se le conoce a la persona puntual, al que siempre hace en el momento preciso lo que debe hacer. Es la disciplina de llegar a tiempo y de organizar los propios horarios y actividades para poder lograrlo. Y es, sin dudas, una norma básica de convivencia en o las sociedades complejas, donde el tiempo vale oro y la impuntualidad nos hace derrocharlo…”

En cualquier ámbito que nos movamos, y en cualquier país, la puntualidad es una de las normas básicas de la buena educación; por lo tanto no se puede ser más o menos puntual, hay que serlo siempre.
Es una norma, o una característica que debe estar presente en el trabajo y en la vida social (y personal). No se puede llegar tarde a una reunión de trabajo, o a una cena, ni a una cita personal, por más confianza que tengamos con las otras personas, las que nos esperan.
Ahora bien, tan malo es llegar tarde como llegar demasiado pronto. El tiempo de anticipación de cualquier cita debe ser mínimo. Esta puntualidad es norma tanto para el invitado como para el que invita, el anfitrión; es decir, ni el invitado puede llegar tarde a un acto, ni el anfitrión puede recibir a sus invitados sin tenerlo todo preparado.
Como sabe en muchas de las fiestas se puede esperar un tiempo de cortesía por los invitados (se suele enmascarar con un aperitivo para dar tiempo a que se reúnan todos los invitados). No aproveche este tiempo de cortesía para llegar tarde, sino tiene una buena disculpa.
Si es usted el anfitrión de un encuentro (una cena en casa o en un restaurante, por ejemplo), deberá estar antes de la hora prevista para ir recibiendo a sus invitados.
Si, por un imprevisto, prevé que va a llegar tarde a una cita o reunión (algo, de entrada, imperdonable), en mas de 15 minutos, llame por teléfono para avisar. Discúlpese, explique la causa del retraso, indique cuando cree que va a llegar y pida a los anfitriones que vayan empezando, que ya se incorporara usted mas tarde. Cuando llegue discúlpese nuevamente de los anfitriones. Las faltas de puntualidad deben ser justificadas, pero solamente a los anfitriones y en privado. No es necesario explicarle al resto de los invitados.
Y una cosa mas; si usted es de las personas impuntuales por naturaleza, procure cambiar, pues no es nada educado ni “chic” llegar tarde a todos los sitios, aunque a usted le parezca que le da personalidad (eso de ser conocido por “el rey de la impuntualidad”).
CONVENCIONES CULTURALES DE LA PUNTUALIDAD.
En cada cultura predominan diferentes criterios sobre puntualidad, es posible encontrar en el mundo ejemplos de culturas con diversos grados de permisividad en cuanto al cumplimiento de los horarios.

· culturas de permisividad nula: la puntualidad aparece como un sinónimo de consideración y de respeto hacia el prójimo, por lo que llegar fuera de hora es visto como un insulto. Esta categoría pertenece a las sociedades como la japonesa, y la mayoría de los grupos militares.
· Culturas de poca permisividad: se valora la exacta puntualidad, pero se acepta sin problemas un pequeño retrazo de 10 a 15 minutos, esto es muy común en las culturas occidentales urbanas.
· Culturas de flexibilidad relativa: al fijar un compromiso, queda sobreentendido que los plazos reales serán diferentes de los plazos indicados. Así, si alguien anuncia una fiesta a las 21, espere que los invitados comiencen a llegar a partir de las 22. esto es común en varios países de Latinoamérica.
· Culturas de flexibilidad absoluta: la hora acordada es tomada como una referencia vaga, alrededor de la cual tendrá lugar el compromiso. Por ejemplo “mañana a la tarde pasare a visitarte”. Esto es mas común en entornos rurales o e grupos de jóvenes que no tienen muchas obligaciones.

Lo importante es identificar y respetar los criterios de puntualidad que imperan en cada uno de lo contextos sociales en que nos movemos. Solo así nos salvaremos de ser tachado de impuntuales con todos los prejuicios que eso trae aparejado.
PUNTUALIDA Y DISPOCIONES PERSONALES.
Algunos no logran ser puntuales por mas que se esfuercen, mientra que a otros no les cuesta nada organizarse y llegar a horario.
Sin embargo, mas allá de los temperamentos, todos podemos adquirir o perfeccionar las capacidades necesarias para la puntualidad, ya sea controlando nuestras tendencias o dejarnos llevar por ellas. Para se r puntual se necesita…

1. planes adecuados.
2. conciencia del tiempo.
3. consideración del otro

Existen personas que saben ser muy puntuales para ciertos compromisos o impuntuales para otros. En estos no es la capacidad de llegar a tiempo, sino el interés por hacerlo. Casi siempre tenemos la motivación necesaria para ser puntuales en las citas y actividades que nos interesan y cuando se trata de compromisos impuestos o aburridos, es más difícil fortalecer la voluntad para llegar a horario.
LAS VENETAJAS DE SER PUNTUAL.
Con la puntualidad, gana uno y ganan todos. Y no es solo una cuestión de minutos. Ser puntual trae numerosas ventajas.

· Nos hace creíbles y confiables: cada una de nuestras acciones u omisiones genera en el prójimo cierta idea de nuestra forma de pensar, actuar y de lo que se puede esperar de nosotros. Ejercer la puntualidad es un modo de ganarnos la confianza de los demás y de demostrarle que nuestra palabra vale. Es una forma de decir que pueden contar con nosotros, así el día que tengamos un contratiempo, nadie dudara de nuestra palabra, por el contrario. Sin embargo quien siempre llega tarde, por más que encuentre creativas justificaciones, no hace más que revelar su incapacidad de organizarse apropiadamente.
· Nos hace atentos y considerados: no hacer esperar a las personas, es una manera de demostrarle que los valoramos y que cuidamos tanto su tiempo como el nuestro.
· Nos hace ordenados y eficientes: la disciplina de la puntualidad hace que nos concentremos mas y mejor en la tarea que estamos realizando.
· Es esencial para cuidar amistades y relaciones: las tardanzas frecuentes son corrosivas para cualquier relación, ya sea familiar, laboral o de amistad, porque de a poco van creando un resentimiento, mas para los que han preparado trabajos, viajes, comidas o salidas que incluían puntualidad.
AL FINAL… CUANDO CONVIENE LLEGAR?.
Aun en culturas poco permisivas como la nuestra, siempre se ha discutido si conviene llegar a la hora exacta, un poco antes o un poco después.
Un criterio equilibrado seria el de llegar, en lo posible, siempre puntual, pero con una tolerancia de cinco a diez minutos para los imprevistos que todos podemos tener. Y aun en el caso de llegar con esa minima demora, conviene pedir disculpas al que nos ha esperado y explicarle la razón del retraso.
Material investigado por la alumna Paola Noguera del CIMTE, Santa Fe Ciudad. 2008

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