Cuenta la leyenda, que fueron los ejecutivos japoneses quienes iniciaron con la tradición.
Y que después se extendió a las grandes coorporaciones norteamericanas y europeas. Lo cierto es que hoy las tarjetas personales ya forman parte del equipo mínimo de subsistencia: todo el mundo tiene su tarjeta, y entregarlas y recibirlas es el primer rito en cualquier reunión de negocios.
Pero hay dudas que surgen al hacerlas: ¿Qué deben decir, como diseñarlas, cuantas hay que imprimir, como lograr que sean originales, etc.? ...
Los especialistas aconsejan que al momento de crear una tarjeta se debe comenzar por el isologotipo, que resume en tipografía e ilustración la imagen de la empresa. Y luego sí, incorporar los datos de la persona, sin agregado excesivos como la foto o una reseña del curriculum. Esta tiene la función de invitar al otro a llamarte. Preferentemente debe ser sintética antes que abundante.
Al elegir el color del papel, debemos tener en cuenta, que la elección debe realizarse en función al rubro de la empresa. De todas maneras, y por una cuestión de legibilidad, la mejor opción son los colores claros: si no es blanco puede ser tiza, hueso, pastel, etc. Cuando llegue el momento de la impresión, tenemos que saber que si recién nos estamos iniciando en algún rubro comercial y contamos con una PC, es posible editar e imprimir las tarjetas en casa. Pero la calidad de impresión no en la ideal y el trabajo terminado tiene una imagen casera.
Para el que tiene una pequeña empresa y precisa presentarse antes nuevos clientes se debe recurrir a una imprenta para buscar calidad de impresión. Las opciones son dos: digital y offset, ambas con buena calidad de impresión. La primera es ideal para bajas tiradas y cuando se necesitan soluciones urgentes, a diferencia del offset, que demora de tres a cinco días.
Hoy en día ya no se justifica hacer grandes tiradas de una misma tarjeta. Los cambios de dirección, de e-mail, de celular o por la misma rotación laboral obligan a renovar tarjetas mucho antes de que se agotes las 100 o las 50 tarjetas impresas.
Fuente: Revista PyMes-Clarín Noviembre 2004.
Material investigado porDiego Hernán Alegre alumno del CIMTE, Santa Fe Ciudad.
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