"La cortesía no está de moda (...!?)"
Desde pequeños aprendimos que debíamos saludar, dar las "gracias", ceder el paso o el asiento a una dama o persona mayor, pedir las cosas por favor... y otras muchas pequeñas cosas que eran signo de ser una persona bien educada. Lo aprendíamos en casa, de nuestros padres y abuelos, y lo reforzábamos en la escuela, donde nuestros maestros continuaban inculcándonos una serie de normas, usos y costumbres, que se conocían como reglas de urbanidad.
Estas actitudes, son el fundamento de nuestra educación y nos ayudan a convivir permitiendo desenvolvernos con decoro en todas las situaciones de nuestra vida privada y social, y si bien no tiene porque llevarnos a viejos y estirados manuales donde se daban e imponían estrictas normas de comportamiento totalmente inadecuadas, en su mayoría, a los tiempos actuales, son reglas, leyes o normas, que no solamente debemos saber que existen, sino que definitivamente, es nuestra obligación de seres civilizados, ponerlas en práctica.
Esas disposiciones relativas a nuestro comportamiento, en la mayoría de los casos no escritas, nos hacen gozar de una buen acto social en situaciones diarias, que no debemos desaprovechar por dos motivos fundamentales: primero, poner en práctica lo que nos han enseñado, y en segundo lugar, dar un estupendo ejemplo a los que nos ven.
Ahora bien, pareciera que hoy estas normas se han deteriorado, y con frecuencia vemos asientos del transporte público ocupados por el joven "profundamente" dormido, el caballero "cautivado" por el hermoso paisaje que se aprecia desde la ventanilla, el oficinista "enfrascado" en la lectura del expediente, mientras que la señora embarazada se aferra al pasamanos y la abuela se bambolea con el movimiento del colectivo.
También asistimos a una falsa cortesía, cuando en el pasillo del centro comercial, con una amplia sonrisa, una vendedora te ofrece una tarjeta de crédito o un aparato de telefonía celular, y cuando luego la cruzas al salir del edificio, ni siquiera te devuelve el saludo. Esa cortesía es simplemente simpatía comercial.
Igualmente ocurre en el ámbito del mundo económico/laboral, donde el cortés empleado se deshace en simpatía con todo aquel que ostenta un rango jerárquico superior al suyo, que potencialmente pueda ayudarle de algún modo en su carrera profesional, y sin embargo es el mismo individuo que deja afuera del ascensor a una vecina de su edificio, o no saluda al portero cuando lo abandona. En este caso la cortesía mal interpretada se brinda de acuerdo al estrato socio-económico. Puede ser el más exitoso o el que más conocimientos tenga en su oficio o carrera profesional, pero sin una buena dosis de cortesía, puede que sea la persona menos querida de su entorno. Saber agradar, comportarse de modo correcto en cualquier ocasión, mostrar nuestro mejor "barniz social" cual pavo real que muestra su majestuosa cola, puede hacernos ganar la simpatía de todos los que no rodean. Ese cariño se refleja en la actitud recíproca de las demás personas y se extraña cuando falta.
En un mundo globalizado, donde la vida veloz, las urgencias y la tecnología nos apremian, la cortesía también ha sido olvidada en las comunicaciones. Basta con observar como son ahora los contactos escritos, ya sea a través de correo electrónico o mensajes de texto, donde la eficiencia y rapidez van acompañadas de la frialdad y distancia. La comunicación está plagada de monosílabos y términos concretos: "Si", "No", "OK", "Hablamos", "Te llamo", etc., que poco a poco han ido matando a aquellas expresiones corteses que aprendimos para encabezar una carta: "Espero que al recibo de la presente toda tu familia y tú se encuentren bien". Obviamente hasta suena cursi y desactualizado.
En otro orden, continuamente nos bombardean desde los medios con "modelos de elegancia", incluidos en listados elaborados por calificadores oficiales, donde no puntúa la cortesía. Contrariamente toda persona que pretenda ser elegante, ha de mostrarse cortés en su vida cotidiana, y no confundir el protocolo con la simple simpatía mediática y comercial.
La cortesía es un código, un lenguaje particular que facilita las relaciones sociales, y varían entre familias, ciudades y naciones. Es por eso que en las grandes ciudades es donde más se necesita cumplir con ciertas reglas aceptadas por la mayoría. En los pueblos pequeños, contrariamente, todos cuidan de no ofender ni molestar al vecino, en cambio en los grandes centros urbanos, verdaderas selvas de asfalto, la lucha por la vida nos asemeja a los tiempos prehistóricos, dando rienda suelta a la agresividad de los individuos. "Lo que quieras conseguir lo obtendrás más fácilmente con una sonrisa que con la punta de la espada" (Shakespeare). La cortesía es el don de agradar, es la más perfecta semejanza a la bondad, es un suplemento de la virtud.
No debemos olvidar que la falta de cortesía, entre los pequeños irrita y entre los grandes indigna. Cuando mayor es la posición social o la jerarquía de una persona, mayor debe ser l cortesía ya que ella es ejemplo de sociedad. Un padre, un maestro, un presidente, son ejemplo de familia, de país, y son paradigma, modelo a seguir. Cuenta la historia que María Antonieta (época de la Revolución Francesa), cuando subió al patíbulo, en el momento que estaba viviendo, sin querer le pisó el pié al verdugo, y le dijo: "tenga la bondad de disculparme señor verdugo, esa no ha sido mi intención...", y esas fueron las últimas palabras que María Antonieta pronunció en este mundo. En esa época, la cortesía era observada como una religión, y era una de las virtudes más importantes. Lamentablemente hoy hemos caído en un olvido hacia esas normas.
Por eso nos preguntamos, la cortesía no está de moda (...!?). Saber convivir, saber agradar y saber estar, aderezado con un toque de estilo, nos llevará a disfrutar de un mundo más civilizado.
No lleguemos al extremo que un día nos digan: "Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien" (Groucho Marx - 1890/1977 - Actor estadounidense).
Fuente Informàtica:elegancia perdida.blogspot.com/2008/04/la-cortesa-y-la-elegancia-htm / www.protocolo.com.mx/articulos.php?id_sec=10&id_art=s21&id_ejemplar-0www.proverbia.net/citastema.asp?tematica=119
Material investigado por el alumno Alberto Nicolas Parìs, del CIMTE,Santa Fe Ciudad
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