sábado, 7 de junio de 2008

EL ARTE DE LA CORTESÌA

EL ARTE DE LA CORTESÌA
Algunas personas piensan que las normas de cortesía son muy complicadas y prefieren optar por la vía aparentemente más cómoda y sencilla, lo que generalmente significa groserías y mala educación. ¿Por qué pasa esto? Generalmente porque no les importa, pero la mayoría de las veces por ignorancia. Quienes no saludan, no contestan los saludos o se conducen con soberbia y vanidad, no son ni superiores ni mejores, simplemente no tienen educación y lo que esconden con esa actitud es una pobre autoestima, una valorización de sus propias personas completamente en "rojo", como una cuenta bancaria sin fondos. Y no me refiero a la educación de escuelas y universidades, sino a la educación que yo llamo "de cuna", esa que nuestros padres y abuelos nos brindaban en la casa antes de ir al colegio por primera vez. Porque se pueden tener muchos créditos de los mejores recintos educativos, pero según mi propio dicho, "más vale la educación en la boca que los diplomas en la pared".El diccionario de la Real Academia dice que protocolo es "la regla ceremonial diplomática o palatina establecida por decreto o por costumbre". En palabras más sencillas, es "el arte de hacer bien las cosas siguiendo ciertos patrones de conducta o normas establecidas". Esto tiene que ver con todos los ámbitos en donde se actúa, desde saber cómo comportarse en un evento social hasta cómo redactar una invitación, cómo hablar en público o cómo desenvolverse en una cultura diferente, cómo pedir un favor y cómo agradecerlo, cómo saludar a los demás aunque le de-sagraden, porque las buenas maneras no quedan demostradas solamente por quienes las reciben sino por quienes las ofrecen. La relación entre el protocolo, la educación y las buenas costumbres comenzó a tener gran importancia con el inicio de las monarquías, cuando era muy delicado para la nobleza el trato ante el Rey y fue necesario establecer una diferencia social con el pueblo. Dichas costumbres fueron evolucionando hasta nuestros días y siguen en uso, pues aunque las reverencias, el uso de sombreros y los besos de mano pasaron de moda, la educación siempre estará vigente.
A donde fueres, has lo que vieres. Cada cultura tiene sus propias normas de conducta y evadirlas puede ocasionar disgustos o una mala percepción en sus anfitriones o invitados. Por ejemplo, en Rusia los hombres se saludan dándose un beso, práctica que en nuestro medio sólo se emplea entre mujeres; los esquimales lo hacen frotándose la nariz y los japoneses se inclinan en una reverencia que se enfatiza según el rango de la persona a la que saludan. No importa cómo se haga, lo cierto es que nuestra educación se evidencia por la manera como tratamos a los demás y como nos conducimos en la vida diaria. Tratar a todos con cortesía, sin distingos de ninguna clase, dar los buenos días o contestarlos, pedir las cosas por favor y luego dar las gracias son costumbres sencillas, básicas y necesarias. No hacerlo, contrario a lo que muchos creen, lo convertirá en una persona sin educación... sin "clase". Tenga siempre presente que lo cortés no quita lo "in".
La autora es asesora de Etiqueta, Imagen y Protocolo Empresarial y Social/

No hay comentarios: