Los cinco errores que NO tenés que cometer en tu fiesta de casamiento
El ambientador y organizador de eventos Martín Roig nos cuenta cuáles son las equivocaciones más frecuentes que cometen las novias —siempre protagonistas de la organización— a la hora de poner en marcha todos los condimentos de la fiesta más trascendente de su vida.
Roig, que tuvo a su cargo las bodas de Luisana Lopilato y Michel Bublé, Martín Palermo, Florencia de la V, entre otros famosos, es uno de los disertantes en la Tercer Exposición de Productos y de Servicios para Fiestas y Eventos
Actitud confrontativa: la organización del propio casamiento implica una carga emocional muy alta, y el peor de los errores es encarar este proceso “sin estar en el canal del hacer”. La mujer que todo lo cuestiona, que se torna extremadamente indecisa, que tiene una actitud combativa lleva las de perder. Es el momento de activar los mecanismos del placer y disfrutar de cada paso, de cada detalle, de cada reunión pre fiesta. No olvidar que “el casamiento comienza con los preparativos”.
Negarse a todos los rituales: la boda tiene una implicancia social y familiar muy importante. Aunque la novia es de algún modo la protagonista, son muchos los afectos y deseos que se ponen en juego a nivel familiar y hay que tenerlos en cuenta para evitar problemas. Aquella que se rebela a todo, que dice: no quiero vals, no quiero torta de bodas, no quiero vestido blanco “tiene que pensar dos veces el por qué de esa negativa. No está mal innovar, siempre que los cambios tengan un sustento, porque después, por lo general, se arrepienten”.
Pensar que será la fiesta perfecta: sin dudas será una noche o mediodía inolvidable, pero “hay que estar emocionalmente preparada para los imprevistos”. Pequeños o no tanto, pueden deslizarse errores y no es durante la fiesta el momento de quejarse. “Una vez tuve una novia que se brotó porque el color de la torta no era de su agrado e hizo un escándalo”. Flexibilidad, alegría, serenidad, tienen que primar durante la fiesta. “El momento de reclamar es después del evento, esa noche, los novios tienen que estar felices, gozarlo a pleno, más allá de que algo no salga exactamente como lo planearon”. Otra recomendación: las peleas con la madre, la suegra o la hermana, tienen que quedar para otro momento.
Hacer todo sola: para armar una fiesta de casamiento se necesita contar con apoyo. “Lo mejor es el asesoramiento profesional que minimizará errores y ayudará a disfrutar de la organización en cada uno de sus pasos. Sugiero que cada pareja busque al mejor dentro de su presupuesto, que se deje guiar, acompañar y que confíe en aquellos que contrata”. Todo es importante, desde la comida al disc jockey. El tiempo promedio ideal para organizarlo es de 9 meses.
Cuentas que no son claras: en general, a la fiesta de casamiento la pagan las dos familias (novio y novia) y en los últimos años la pareja también hace sus aportes económicos ya que la gente se casa después de los 30 años, cuando ya tiene trabajo. “El diálogo entre ambas partes tiene que ser fluido y permanente. Todo tiene que estar clarísimo en este aspecto. No importa si uno aporta más que el otro, eso depende de cada situación y no debería dar más derechos a la hora de tomar decisiones”. “Y que las familias se conozcan antes! Algo que aunque no lo crean, no siempre sucede”.
Fuente e imagen: La Capital.com.ar / http://www.revistaazahar.com.ar/?p=4788
